Colaboró Maureen Castillo

Desde que inició la pandemia por el coronavirus, las Fintech crecieron de manera exponencial, esto debido a que los servicios tradicionales con atención al público estuvieron cerrados por semanas. Sin embargo, una vez que abrieron, las personas prefirieron no realizar trámites presenciales, por esto, con el paso del tiempo son más los interesados en sus aplicaciones y servicios, además de que ofrecen la posibilidad de cobrar y pagar desde sus celulares.

En América latina, enviar y recibir dinero es un proceso complejo que consume mucho tiempo, es peligroso y tiene un costo elevado.  Según el World Bank, el mercado mundial de remesas fue de u$s615 mil millones en 2017, llegó a los u$s618 en 2018 y u$s715 mil millones en 2019. De estos montos, América latina representa entre el 12% y el 14%, sin embargo, las Fintech han simplificado el proceso.

Por otra parte, el aumento de la inmigración desde países en desarrollo también impulsa los cambios de consumo. Fintech brinda acceso a servicios financieros digitales a personas no bancarizadas, dándoles la oportunidad a estas personas de seguir en contacto con sus familiares, pagar sus gastos e impuestos.

El acceso a las diferentes tecnologías, innovaciones digitales y aplicaciones de fácil uso u acceso, han permitido que las personas tengan más control sobre el movimiento de su dinero y minimicen el uso de efectivo.

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