Viqueira asegura sin embargo que las cosas están cambiando en los últimos años. Por ejemplo, aún recuerda con sorpresa el día que descubrió en Veracruz un molino de nixtamal donde preparaban tortillas y que era atendido solo por hombres.

«Y claro, ahora uno ve alguna excepción de mujeres trabajando en puestos de tacos, y ya no solo cobrando o sirviendo los refrescos… pero aún sigue siendo bastante raro», cuenta.

«Las Muñecas», una taquería en el sur de Ciudad de México que vende tacos de suadero, longaniza o cochinita, es una de esas claras excepciones.

Teresa Hernández es la actual encargada de este negocio que inició su madre María en 1985 y que, desde el inicio, prefirió contratar únicamente mujeres como manera de apoyarlas y porque le parecían más responsables.

«Ella decía: prefiero dar trabajo a mis viejas«, recuerda su hija.

Por cjimenez

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