El astronauta costarricense, Franklin Chang Díaz, en uno de sus siete viajes al espacio descubrió los beneficios que puede brindar el hidrógeno verde, por lo que desde el  2011 hasta la actualidad desarrolla esta tecnología para su industrialización, con el fin de que Costa Rica se convierta en un país más limpio. En su empresa Ad Astra Rocket, ubicada en Liberia, Guanacaste, ya instaló un sistema que produce hidrógeno verde, sin embargo, esto se realiza a escala reducida.

«Podemos transformarnos en cinco o diez años. Se necesita un disruptor y el hidrógeno verde puede serlo. Pasó con los aviones, las computadoras, los celulares. En pocos años todo cambió. Tenemos una gran oportunidad de convertirnos en un baluarte, porque, además, Costa Rica tiene una marca que tiene que explotar, una marca de país verde y ecológico», comentó Chang.

El hidrógeno verde tiene como una de sus principales aplicaciones el transporte, además, puede beneficiar la producción de fertilizantes, acero, vidrio y cemento. La tecnología también es explorada en países latinoamericanos como Colombia y Chile. Sin embargo, el país ha sido el pionero y tiene todas las condiciones para ser líder como productor y exportador de una variable determinante para la descarbonización del planeta.

Un estudio de mercado del 2021 reveló que Costa Rica podría producir casi seis millones de toneladas de hidrógeno verde anualmente, equivalente al 8,5% de la demanda mundial. Por otra parte, de acuerdo con el estudio de Hinicio, para 2050 esta industria podría generarle al país 221.000 empleos y su Producto Interno Bruto (PIB) podría aumentar anualmente en 484 millones de dólares.

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